Caminamos descalzos bajo la lluvia donde el mundo no quería amar, un café calentó nuestros cuerpos después de que un abrazo lo hiciera con nuestros corazones...
Quedamos temblando y tuvimos que llenarnos más, nos escondimos bajo de una cobija y la luz de las velas fue el único testigo de la perdida repente de su pureza. Terminó todo en Aguascalientes, con foto y cerveza, en compañía de otra mujer.

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